La era de las fusiones en los despachos de abogados

Legaltech: Transformación digital en el sector legal.

Por: MARC GERICÓ |
Managing Partner
GERICÓ ASSOCIATES
Fuente:  www.expansion.com
 

Si ha habido un año record en fusiones y adquisiciones a nivel mundial, ese fue 2006. Ese año, todavía en la antesala de la futura crisis y con el frenesí del crecimiento inorgánico en su apogeo, el M&A movió nada menos que 2,6 billones de euros. Ahora bien, poco se ha dicho sobre el éxito de estas operaciones, que no siempre tienen un final feliz.

Según un estudio de la consultora McKinsey que analizó 115 grandes adquisiciones a nivel mundial, transcurridos 5 años, solo una de cada cuatro operaciones (un 23%) podía considerarse exitosa.

Con esos datos en mente, ahora cerremos el foco y pensemos en el sector legal. Los despachos de abogados pueden crecer de dos formas: orgánicamente -lento, pero seguro- e inorgánicamente. Este crecimiento inorgánico, al que tradicionalmente se le atribuye más riesgo, es aquél que se produce «a golpe de talonario», o lo que es lo mismo, mediante fusiones y adquisiciones de otras firmas, de sus carteras de clientes, de sus áreas y/o de sus equipos.

Las fusiones entre despachos, qué duda cabe, son palancas que permiten un rápido crecimiento, y aunque en la práctica son un atajo, no deja de ser un camino con muchos obstáculos. Pero empecemos por el principio. ¿Cómo han ido logrando algunos despachos convertirse en los grandes «monstruos» de la abogacía de los negocios internacional? Cada maestrillo tiene su librillo, pero la norma general ha sido optar por el crecimiento inorgánico.

En este sentido, a nivel mundial, el golpe más contundente sobre el tablero que se ha dado en la historia de los servicios legales lo dieron la angloamericana Dentons y la china Dacheng, en una fusión que se consumó en 2015. El gigante resultante de la operación, pasó a contar con un equipo de más de 6.500 abogados, superando al hasta entonces líder en número de letrados, Baker & McKenzie (6.045), en algo más del medio millar. Dentons sellaba así una fusión con el, por aquél entonces, firma líder en China, tan solo dos años después de la integración de la angloamericana SNR Denton, la francesa Salans y la canadiense Fraser Milner.

Ahora bien, de acuerdo con el ranking que elabora The American Lawyer, Global 100, Dentons no logró destronar a nivel de facturación, a ninguna de las firmas del top 5 en lo que sería una Liga Oro de la abogacía de los negocios mundial, (formada por firmas con una facturación anual aproximada entre 400 y 2.500 millones de euros), trono que sigue ocupado por Latham & Watkins, seguidos de Baker & McKenzie, DLA Piper, Skadden y Kirkland & Ellis. Eso sí, si hablamos de beneficio neto, es crítico destacar que firmas como Wachtell que cuentan con solo 261 abogados consiguen estar muy por encima que otras como Norton Rose Fulbright, que cuentan con 3.371 letrados. Por otro lado, y como es sabido, la guerra del crecimiento entre las firmas globales no es patrimonio exclusivo de EE.UU. En Reino Unido, cómo no, las firmas también apuestan por el crecimiento inorgánico.

Veamos un par de ejemplos. Uno de los despachos candidatos a escalar posiciones tanto en su volumen de facturación como en su número creciente de letrados es CMS, una vez se haya consumado la macrofusión que está llevando a cabo con las también inglesas Nabarro y Olswang y que permitirá a la nueva CMS pasar a contar con más de 4.500 abogados. En esta misma línea, recientemente se anunció también la fusión de Eversheds con la norteamericana Sutherland, sumando más de 4.000 letrados.

Es decir, las fusiones entre despachos como fórmula de crecimiento no es una tendencia de mercado que empiece a despuntar. Es una realidad. Ahora bien, llegados a este punto, la pregunta que surge es: ¿cómo evolucionarán las firmas de menor tamaño?

En Reino Unido las firmas del Magic Circle (Allen & Overy, Clifford Chance, Freshfields, Linklaters y Slaughter and May) -que se mueven en un rango de entre 721 y 2.000 millones de euros de facturación- están adueñándose paulatinamente de una porción importante del pastel que hasta ahora correspondía a las firmas medianas, ante las presiones por mantener números verdes en el crecimiento de sus respectivos negocios y nutrir de trabajo a tan mastodónticas estructuras. Según un estudio reciente publicado en The Lawyer, el mercado de las firmas medianas en UK cambiará radicalmente en los próximos cinco años y éstas deberán fusionarse, diversificar o morirán. Alguna de las vías de fusión vendrán por integrar a profesionales contables o financieros para sobrevivir al Magic Circle, que invade su trabajo, o bien por dejarse absorber por las grandes. Las que se librarán de estos sucesos van a ser las que cuenten con una altísima especialización y estén dando un incuestionable gran valor añadido a sus clientes.

¿Qué está por venir en este 2017?

Tras conquistar España entre 1965 y 2014 con la llegada de una treintena de firmas, los anglosajones tienen ahora gran parte de sus miradas puestas en Latinoamérica, donde (casi) todo está por hacer. Para muestra, un botón. Solo hasta 2018, según la consultora norteamericana CG/LA Infrastructure, Latinoamérica concentra, únicamente en infraestructuras, más de 100 proyectos por un valor de 139.000 millones de dólares.

Así, por ejemplo, gracias a nuestras fuentes en el mercado latinoamericano, podemos avanzar que, en este 2017, CMS integrará a una nueva firma sudamericana (ya tiene oficinas en México y Brasil). Por otro lado, en países como Perú, se prevé la entrada de firmas como Dentons y DLA Piper, ‘estudios’ -como dirían allá- que están en constantes conversaciones con firmas locales, tanteando su entrada en un mercado al que el FMI otorga un crecimiento de un 18,5% hasta 2018. A dicho mercado, a día de hoy, básicamente han llegado 4 firmas: Baker&McKenzie, Garrigues, PPU (Philipi, Prietocarrizosa, DM & Uría) y Ontier. Sin duda, muchas más firmas desembarcarán en Perú pero es interesante destacar que muchos de los despachos locales no lo ven como una amenaza, sino como una oportunidad. Es más, algunos de ellos están invirtiendo en Marketing Jurídico y Comunicación Legal para hacerse cada vez más atractivos para las firmas internacionales que cada año (sic) llaman a sus puertas.

Sea como fuere, parece claro que en un mundo en el que se vive cada vez más deprisa, en el que cada vez son menos los nichos en los que recalar y la competencia cada vez más intensa, el recurso de apostar por fusionarse o comprar aquellas firmas que han sido capaces de dar con sus vectores de crecimiento, solo puede ir a más. Sé que muchos se lamentarán, pero yo prefiero acordarme del profesor y escritor Steven Covey quien decía: «no soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones».

 

¿Cómo organizar mi Firma de Abogados para el 2017?

¿Cómo organizar mi Firma de Abogados para el 2017?

Por: Wilfredo M. Murillo Tapia

 MBA – Abogado

Especialista en Dirección y  Gestión de Empresas en el Sector Legal

Ayer, en nuestra primera sesión con un nuevo cliente – Socio de un estudio Boutique – él me expresaba su preocupación porque ya había iniciado el año y afirmaba que siempre le pasaba lo mismo. Muchas exigencias de sus clientes por cerrar el año anterior o la incorporación de nuevos proyectos, sus temas como docente, y por su puesto, su vida familiar con un sinfín de asuntos por hacer (más aún en verano).

Si bien, él viene haciendo un uso metódico del tiempo, lamentablemente este último recurso no es ilimitado para los abogados y siempre falta tiempo para hacer algo que él mismo reconoce que es importante realizar; sobre todo, si es que manejas un Estudio, que al ser una empresa, se debe manejar como tal y por eso siempre debes PLANIFICAR tu año.

Así empezamos a desarrollar ese día la sesión, con 5 grupos de preguntas, que te invito a contestar si eres socio, gerente o administrador de una Firma Legal y si buscas organizarte o simplemente eres un impetuoso abogado con visión.

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1.- ¿Tienes claros cuales son tus objetivos como Estudio? ¿Tus abogados y administrativos también lo tienen claro?

Aquí te recomiendo desarrollar los 3 aspectos básicos de un negocio en el sector legal:

-¿Qué tipo de servicios doy y a quién?

-¿Qué tipo de Firma quiero ser?

-¿Qué metas debo alcanzar?

2.- ¿ Sabes y conoces bien con que recursos económicos y humanos cuentas actualmente?

En este punto son importantes varios aspectos, pero comienza con lo básico.

– ¿Cuantos clientes tengo?

– ¿Qué tipo de servicio le doy y bajo que modalidad? (Fee mensual, fijo por asunto, por horas, otros)

– ¿Puedes hacer una proyección de ingresos mensuales tomando en cuenta los clientes actuales y los potenciales?

– ¿Cuanto tengo en honorarios por facturar y cobrar?

Asimismo y para ser un poco más acuciosos, por ser un factor vital en los Estudios, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Cuál es la estructura interna de mi firma?
  • ¿Qué tipo de abogados necesito y cuales tengo?
  • ¿Qué tipo de administrativos necesito y cuales tengo?

Esto tiene mucho más detalle, pero sugiero puedas ir desarrollando lo que considero como indispensable para organizar tu Firma.

3.- ¿Cuentas con un estrategia para este año? ¿ Cuando fue la última vez que realizaste un plan estratégico?

Sin dirección y sin estrategia nos solemos sumergir en el día a día y por ello, suelo escuchar con frecuencia las siguientes razones que talvez tu también las hayas pensado o escuchado:

– “Me dedico a dar atención personalizada a mis clientes y no tengo tiempo”

– “Yo creo que la planificación se da en el día a día”

– “Hemos crecido a nuestra manera y por ello no veo razón para hacer eso”

Conozco a mis clientes y se que dicen la verdad cuando manifiestan que les falta tiempo y eso es válido, pues la función principal de un Abogado, y en especial de un Socio, es generar negocio, brindar un servicio de calidad y preocuparse por la atención personalizada ya que hoy por hoy esa ya no es una ventaja competitiva, pues la mayoría de los estudios la tienen como parte de su estándar de servicio. Por ello, se hace importante en estos casos delegar esta actividad de planificación a un Gestor interno o a un Outsorcing, si es que la estructura interna o el tamaño de la firma no justifica contratar un Administrador o un Gerente.

En ese sentido, al iniciar tu planificación estratégica hay que hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Qué quiero lograr como Estudio?
  • ¿Cúales son las demandas y necesidades de mis clientes?
  • De lo que aún no se atiende, ¿Qué puedo ofrecer basado en mi expertise y en el de mis abogados?
  • ¿Qué despachos son mis competidores?
  • ¿Qué no están haciendo aún?
  • ¿Qué soy capaz de hacer como Abogado y como estudio?
  • ¿Cómo lo voy hacer?
  • ¿Qué acciones voy relizar durante el año?
  • ¿Cuales son las metas que debo alcanzar?
  • ¿Con qué frecuencia lo voy a medir?

Plasma en un documento tus respuestas, luego realiza un plan de actividades con objetivos que tendrás que medir y ponle mucho impetú para cumplirlo.

4.-¿ Tienes avanzado un presupuesto para el 2017? ¿ Cuando fue la última vez que llevaste tus finanzas en base a ello?

Basado en mi experiencia, puedo asegurar que 8 de cada 10 de Estudios no ha preparado un presupuesto por lo menos en los 2 últimos años y los otros 2 nunca lo han hecho. Sin embargo, estamos entrando a Febrero y aún es un buen momento para hacerlo.

Como sabes, el presupuesto es tu hoja de ruta para que no gastes más de lo que debes, para que planifiques cuanto debes proyectar como ingreso – esto siempre tiene que ir de la mano con tu plan estratégico anual – y finalmente, te permite hacer un seguimiento fino de la evolución de tu Firma. Para ello, deberías tener en cuenta lo siguiente:

  • Determina cuales son tus gastos proyectados y de ser posible sepáralos por áreas o tipo. Recuerda también distinguir tus gastos fijos de los variables.
  • Determina cuales son tus ingresos proyectados. No debes ser demasiado optimista, toma en cuenta tu ingreso promedio de los 2 últimos años y proyecta un porcentaje razonable de crecimiento.
  • Trabaja siempre con un flujo de caja.
  • Recuerda hacer los ajustes necesarios mes a mes o semana a semana.

Finalmente, establece como regla, que si no esta presupuestado no puede ser ejecutado. Evidentemente, toda regla tiene sus excepciones, pero las mismas deben ser analizadas a fondo y aprobadas por una persona o por un comité.

5.- ¿ Hace cuanto tiempo hiciste una reunión de análisis de los resultados obtenidos en el año?

Lo lógico sería que esto vaya al inicio como primera pregunta, ya que es vital medir los resultados obtenidos en el 2016, pero podría pasar que tal vez no hayas podido realizar todo lo anterior y te sea complicado hacerlo ahora.

Pues bien, como todo caso que un abogado ha llevado, recuerda que el análisis de los resultados al final del mismo siempre nos permitirá saber que hicimos bien y en que podemos mejorar; pues en los servicios jurídicos, cuando armamos bien la estrategia, cumplimos lo planificado, le hacemos seguimiento y le damos prioridad, solemos siempre tener el mejor RESULTADO. De la misma manera, tu Estudio, que es un gran proyecto, funciona igual.

Así como ese día mi cliente se fue con una actividad a realizar, mi sugerencia hoy sería también que hagas tuya esta sesión e intenta completarla. Además, estate atento a mi siguiente artículo, donde compartiré el siguiente paso, ya que creo que de esa forma podrás estar listo para seguir avanzando en la evolución de la gestión de tu Estudio.

Un abogado de empresa tiene que ser capaz de decir ‘no’ incluso a los altos cargos de la empresa, y saber explicar el porqué

Un abogado de empresa tiene que ser capaz de decir ‘no’ incluso a los altos cargos de la empresa, y saber explicar el porqué

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“Es fundamental contar con los abogados internos antes de tomar una decisión, en vez de que revisen cuando ya todo ha sido definido por los demás directores.

“El abogado interno ha dado apoyo a su compañía en tiempos muy difíciles, convirtiéndose en un gestor de riesgos empresariales y un directivo más”

The Legal 500, uno de los principales directorios de abogados a nivel mundial, ha realizado este año por primera vez su ranking de directores jurídicos de empresa para España y Portugal, GC Powerlist. Canon, Banco de Santander, Cepsa, Iberdrola, Prisa Noticias y Telefónica han sido algunas de las asesorías jurídicas premiadas. Actualidad Jurídica Aranzadi ha conversado con Sara Santos, española en Londres responsable de GC Powerlist para la península Ibérica. En esta entrevista desgrana los entresijos del ranking que ha revolucionado la imagen de los departamentos jurídicos de empresa en España, y explica cómo trabajan este tipo de abogados, qué riesgos corporativos encaran y cómo han logrado cambiar las estrategias empresariales gracias a aplicar el cumplimiento normativo o compliance.

¿Qué es  GC Powerlist?

El GC Powerlist es una iniciativa de The Legal 500, la cual destaca los 100 abogados in-house más innovadores e influyentes en un país o región. Los abogados que aparecen en la lista han tenido una influencia especial en su equipo, empresa o industria, por su forma innovadora de enfocar el trabajo diario. Para elaborar la lista llevamos a cabo unas nominaciones donde participaron tanto los despachos de abogados como los abogados de empresa de todo el mundo. Además, hacemos nuestra propia   investigación. Se trata de una investigación rigurosa, donde tratamos de comprender mejor el trabajo que hacen y el impacto que supone para su empresa, a través de antecedentes y entrevistas con los nominados. Una vez terminado este proceso, elegimos a los asesores legales con mayores méritos para que aparezcan en la lista: la GC Powerlist final resume los logros de cada abogado en su carrera hasta el momento actual, señalando el motivo por el que su trabajo ha destacado en el mercado legal de cada país.

¿Cómo ha sido la experiencia este año de hacer el directorio en España?

Algo que fue particularmente notable en la elaboración del GC Powerlist Iberia fue el darnos cuenta de que el director de la asesoría jurídica se está convirtiendo cada vez más en un rol fundamental para apoyar y guiar la dirección comercial de la empresa, así como para  aportar criterio y soluciones en determinados marcos legales. Hemos comprobado que ha sido capaz de dar apoyo a su compañía en tiempos muy difíciles, convirtiéndose en un gestor de riesgos empresariales y un directivo más.

¿De qué manera han recibido los abogados de empresa la llegada de un directorio de tal calado?

La iniciativa ha tenido un gran recibimiento. Muchos de los abogados incluidos en la lista nos han comentado que es un reflejo de su trabajo durante un tiempo difícil para los negocios, que demuestra la importancia  e impacto que puede tener el rol del abogado interno en cuanto a la seguridad, crecimiento e innovación de una empresa.

¿Qué opina de la relativa invisibilidad de los abogados de empresa frente a las grandes individualidades de los abogados de despacho?

En todo el mundo, la posición de abogado interno ha empezado crecer tanto en tamaño como importancia, algo que también hemos visto en mercados como España y Portugal. La comunidad in-house está en expansión, siendo cada vez más los profesionales del Derecho que se mueven a grandes corporaciones. El rol del abogado de la asesoría jurídica está aumentando en complejidad ya que, además de tener sólidos conocimientos jurídicos, debe tener un profundo entendimiento de su sector y de su negocio. Esta evolución se debe cada vez más a los nuevos retos que afrontan las empresas. Las compañías han tenido que proteger sus finanzas y gestionar un mayor volumen de conflictos bajo la presión de un creciente marco regulatorio y cumplimiento normativo. Se ha convertido en útil y necesario el contar con un equipo de abogados expertos que trabajen en tu mismo edificio.

The Legal 500 lleva 29 años poniendo el foco en los despachos de abogados a través de la elaboración de su ranking, y ha centrado ahora su mirada en la función del abogado in-house. ¿Cuándo puede ser considerado un abogado de empresa influyente?

Consideramos influyente a un abogado de empresa a aquél que da asesoramiento a casi todas las áreas de la compañía y  cuyo su criterio añade valor y elimina riesgos, convirtiéndose en un directivo más de la compañía. Se trata de una persona que tiene vínculos con casi todas las áreas estratégicas de la empresa, cuyos objetivos van dirigidos a hacer de la misma una organización más eficiente, con más agilidad interna y que disponga de métodos para minimizar el riesgo legal dentro de la compañía. De igual manera, tiene que ser capaz de llevar una buena gestión de la relación con los despachos externos.

Desde su experiencia, ¿puede hacernos una descripción del abogado de empresa en España?

No es siempre fácil determinar el perfil del abogado interno, debido a la evolución de esta posición y el conocimiento y habilidades requeridas. Hablamos de una persona que sepa comunicar efectivamente, que sea empática, y con capacidad de liderazgo para dirigir y formar equipos. Tiene que tener conocimiento del sector y de la empresa, y al ser una posición cada vez más globalizada, hablar varios idiomas.  Un abogado de empresa tiene que ser capaz de decir  “no” incluso a los altos cargos de la empresa, y saber explicar el porqué de ese “no”.

¿De qué manera cree que incremento de la regulación y las exigencias de cumplimiento normativo están ayudando a perfeccionar los departamentos jurídicos de empresa?

La principal función de la mayoría de los directores jurídicos es el cumplimiento normativo. Tras la crisis, la nueva regulación  requiere de actuaciones más responsables y comprometidas por parte de las empresas, y esto está ganado importancia entre las agendas de los gobiernos corporativos. Otro punto a tener en cuenta importante es la globalización de las empresas españolas, lo que ha supuesto que las asesorías jurídicas internas tengan que abarcar diversas jurisdicciones y esto requiere grandes niveles de conocimiento y coordinación. En definitiva, estos requerimientos hacen no sólo que los departamentos jurídicos de empresas sean imprescindibles; si no que se han ido perfeccionado, contando con profesionales con un perfil muy específico.

¿Cómo cree que puede ser el salto de calidad del directorio para 2017, una vez que los departamentos jurídicos han adquirido más conciencia de que pueden ser distinguidos con los galardones?

En 2017 The Legal 500 llevará a cabo la Powerlist GC para Iberia enfocándonos en la identificación de los mejores equipos jurídicos internos, lo que demuestra la importancia de los equipos  enteros, y no sólo del Director de la asesoría jurídica de una empresa. Conforme los equipos internos legales evolucionan, ya no son sólo expertos en la ley, si no también  gestores de riesgos corporativos y especialistas en asuntos de gobierno. El abogado interno ha estado en la sombra por un tiempo, pero después de un periodo difícil para las empresas se ha producido una evolución significativa de la figura del Director de la Asesoría Jurídica. Esto ocurre no sólo porque sean considerados más importantes e influyentes que nunca, sino porque  también se han diversificado en otras áreas de especialización. Podemos hablar incluso de una mayor influencia comercial y estratégica que sus contrapartes en otros países, debido a la importancia de su papel en una sociedad cada vez más regulada y supervisada. Cada vez más vemos que  es fundamental contar con los abogados internos antes de tomar una decisión, en vez de que revisen cuando ya todo ha sido definido por los demás directores.

Abogados se especializan de cara a la globalización de los negocios

Abogados se especializan de cara a la globalización de los negocios

La especialización jurídica es tan diversa que hoy ya no solo comprende áreas como fusiones y adquisiciones, penal o tributaria. En los bufetes hay desde derecho financiero y propiedad intelectual, pasando por ambiental y startups, hasta áreas de práctica de variedades vegetales.

El mundo jurídico no ha sido ajeno a la globalización de los negocios: los despachos que antes se enfocaban en ramas como laboral, civil, penal o familia, hoy están tan diversificados que, además de las tradicionales, existen áreas de práctica antes inimaginables: medio ambiente, fusiones y adquisiciones, energía y recursos naturales, telecomunicaciones, hasta startups, deportes e incluso especializadas en variedades vegetales.

La globalización, en especial en materia económica, y la inserción de Colombia en el ámbito internacional han producido importantes efectos en nuestras estructuras sociales y jurídicas, creando la necesidad de ampliar las áreas de práctica en los derechos denominados globalizados para así responder a las nuevas realidades en este contexto”, explica Hernando Sánchez, profesor universitario y árbitro y conciliador de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

En un país con una oferta amplia de abogados en todos los niveles –entre 2005 y 2014 se graduaron 4.068 magíster y 96 en doctorado en derecho o áreas afines, según el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT)–, el ejercicio de esta disciplina ofrece un panorama de posibilidades para desempeñarse profesionalmente que es transversal al discurrir del Estado y a la vida de sus habitantes.

Según Alberto Acevedo, socio local de la firma Garrigues Colombia, “la práctica del Derecho responde a las necesidades de la economía y las actividades comerciales. A medida que surgen nuevas necesidades, el Derecho se ajusta y busca otorgar soluciones a las nuevas situaciones. En el pasado, la práctica jurídica se centraba en aspectos de derecho civil, familia y penal. Hoy en día, el mundo jurídico se enfrenta a situaciones como la regulación del mercado de valores, las adquisiciones de empresas, planeaciones tributarias y muchos otros temas que escapan de las áreas más tradicionales”.

Para cumplir con las expectativas de la demanda actual, los prestadores de servicios jurídicos se ven en la necesidad de abrir nuevas áreas de práctica. En las grandes firmas, agrega, las más comunes son contratos y corporativo, litigios, fusiones y adquisiciones, financiero y mercado de valores, inmobiliario, tributario, penal, administrativo y laboral. Sin embargo, también se destacan áreas de prácticas ‘exóticas’ como aeronáutica, de la imagen, entretenimiento, venture capital y deportes, por citar algunas de ellas.

Entre ellas podía decirse que las más novedosas serían fusiones y adquisiciones y mercado de valores. Sin embargo, hay áreas tradicionales que enfrentan cuestiones novedosas como las APP (Alianzas Público Privadas) en el área de administrativo y garantías mobiliarias para contratos. La evolución del Derecho obliga a las áreas tradicionales a reinventarse y terminar ocupándose de asuntos muy novedosos”, destaca Acevedo.

Lo cierto es que la especialización del Derecho está llegando a niveles que antes no se conocían y, aunque cuantificar dichas áreas puede ser una tarea extensa y compleja, los expertos señalan tendencias crecientes en ramas como el derecho ambiental, las telecomunicaciones, el comercio electrónico, la resolución de conflictos, las inversiones extranjeras e inmigración, entre otras.

Sin embargo, aunque hay un mayor número de prácticas, el mercado jurídico colombiano aún está ‘crudo’ en una mayor especialización. En ese sentido, el jurista Diego Muñoz Tamayo, socio principal de MTA & Asociados, afirma que estamos lejos de lo que se ve en otras economías. “La expansión de áreas de práctica es un fenómeno mundial que se viene reflejando en Colombia, pero usted va a Estados Unidos y ve el resultado de una gran abundancia normativa y se cuenta con subespecializaciones particulares como contratos de leasing para turbinas de aviones. Aquí aún no”, comenta el jurista.

Alfonso Miranda, socio de Esguerra Asesores Jurídicos, agrega otros campos de acción novedosos para los abogados y que toman fuerza en el país, como el derecho de la competencia y el consumo, el derecho de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tics), la protección de datos personales, el derecho minero-energético, el derecho marítimo y el de salud.

“En mi caso podría decir que la modernización de las normas de libre y leal competencia, la importante actividad de la Superintendencia de Industria y Comercio en la investigación de prácticas anticompetitivas y el control de las concentraciones empresariales han generado una gran cantidad de trabajo para los abogados de competencia que hace 20 años no existían”, agrega.

El sector minero-energético no solo se convirtió en la principal base exportadora (48,4% en 2015, según el Dane) y de ingresos fiscales del país, sino en un territorio expedito para el ejercicio del derecho; antes por la bonanza, y hoy de moda en los bufetes por aspectos como reestructuración de pasivos e insolvencia. “Menos conocidos, pero muy importantes, son casos como el de la actividad minera y extractiva, cuya creciente complejidad legal ha implicado la integración de sofisticadas áreas de práctica de recursos naturales que respondan a las distintas inquietudes de quienes desarrollan estos importantes esfuerzos económicos”, reseña Ignacio Santamaría, socio de Lloreda Camacho & Co.

La música, la cultura y el arte no solo le ofrecen al país satisfacción en otras latitudes con artistas globales como Shakira, Fernando Botero o Sofía Vergara, sino que ahora requiere de la presencia de firmas legales y abogados especializados para asesorar y dirimir potenciales confrontaciones internas y externas.

“El derecho del entretenimiento ha impuesto retos a la profesión. La producción de una obra audiovisual es un ejemplo. La imagen de los artistas y los contratos para la producción de obras audiovisuales imponen desafíos en múltiples aspectos de derechos de autor, derecho laboral y derechos de propiedad industrial, así como marcos tributarios complejos que requieren de especialización en el producto”, explica Pablo Márquez, socio de Márquez, Barrera, Castañeda & Ramírez Consultores.

La red de la información es otro ámbito que expande el quehacer legal, según agrega Márquez, gracias a la mayor penetración de lo digital en el país: mientras en 2010 había 3’073.948 suscripciones a banda ancha, en el cuarto trimestre de 2015 subieron a 12’436.380, según el Ministerio TIC. “Internet o la prestación de servicios o acceso a contenidos de realidad virtual, como servicios aparentemente no regulados, imponen muchos retos en cuanto a la prestación de servicios se trata y al desarrollo de contratos o términos de servicio adaptados a la regulación”, manifiesta este jurista.

Otros terrenos abonados para el manejo de litigios de diversa índole son el acceso al crédito y el respaldo utilizado por los usuarios para soportarlo ante las entidades bancarias y/o financieras, y el proceso de modernización de la infraestructura del país –carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y vías fluviales– que introdujo el esquema de contratación de las APP.

La Ley de Garantías Mobiliarias (1676 de 2013) ha obligado a los operadores jurídicos a replantear la forma de constituir colaterales o de cómo ejecutarlos. Otro ejemplo es el régimen de Asociaciones Público Privadas (Ley 1508 de 2012), que permite el desarrollo de obras de infraestructura con iniciativa y capital privado”, explica Alberto Acevedo.

El proceso de paz, con la inminente firma del acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, también ofrece desafíos para los profesionales de esta disciplina. “Otras áreas de práctica se comienzan a imponer, como las relativas al derecho penal internacional y la protección internacional de los derechos humanos frente a las circunstancias particulares del posconflicto en el Estado y la sociedad colombianos”, afirma Hernando Sánchez, profesor universitario.

La promoción y protección de las inversiones hacen de un país un espacio más atractivo para la llegada de nuevos flujos de capital, agrega Sánchez, y en medio de la expansión de los mercados experimentada en la última década, el conocimiento legal se convierte en un activo fundamental de los Estados. Incluso ProColombia, entidad del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, elabora un directorio con las firmas y sus áreas de práctica destinada a los inversionistas foráneos.

En el derecho de familia se ha generado una expansión temática en el país. Han aparecido subcategorías especializadas en poblaciones en condiciones de vulnerabilidad, como los niños, las mujeres y la comunidad LGBTI.

Por eso hoy se ofrece de todo como en botica en las firmas de abogados: banca y sector financiero, mercados de capitales, competencia, fusiones y adquisiciones, resolución de conflictos, energía y recursos naturales, medioambiente, seguros, propiedad intelectual, marcas, comercio internacional, laboral, ciencias biológicas, infraestructura, derecho público, inmobiliario, tributario y telecomunicaciones, son algunas de ellas.

La formación

El abordaje de cada una de las áreas de práctica ha obligado a las universidades colombianas a introducir cambios en los pénsum y a la creación de nuevos programas de estudio. Incluso, el Ministerio de Educación Nacional, por medio de la Resolución 2768 de 2003, ordena que “la flexibilidad curricular debe atender, por un lado, la capacidad del programa para ajustarse a las necesidades cambiantes de la sociedad y, por el otro, las capacidades, vocaciones e intereses particulares de los estudiantes”.

Según explica Camilo Borrero, profesor titular y coordinador del Doctorado de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, este proceso de cambio “va en camino” y hoy ofrece una temática más amplia en los estudios de pregrado y posgrado.

“Hay temas como contratación estatal, justicia transicional, derechos del consumidor o ambiente que hubieran no solo sonado extraños a oídos de una generación anterior, sino que definitivamente no hubieran logrado un público para sostenerse, pero hoy son asiduamente demandados a las universidades”, afirma el académico.

Explica adicionalmente que en el pénsum de pregrado hoy cohabitan cátedras nuevas como derecho e internet, género y derecho, ecología y derecho, antropología jurídica, derechos étnicos y similares con los cursos considerados tradicionales como obligaciones, contratos, procesales y demás. “Hay innovación en medio de una base enormemente conservadora de prácticas”, enfatiza el profesor Borrero.

Para Mariana Posse, experta en Asuntos Bancarios de Posse Herrera Ruiz, prácticas como la suya se desarrollan en la actualidad por el especial desarrollo de proyectos de infraestructura, que buscan una financiación adecuada.

El fortalecimiento de la Tercera Revolución Industrial, la inteligencia artificial y la adaptación a los estándares internacionales incidirán en la ampliación de los campos de acción de los abogados.

Áreas de práctica reconocidas

Cada año aparecen nuevas especialidades legales por cuenta de los cambios o ajustes en el mercado.

En el mercado coexisten las empresas multiservicios y es claro que, si bien ‘hay de todo como en botica’ en ellas, también hay casos en los que la firma y los profesionales tienen una fuerte inclinación hacia un área de práctica determinada. Por ejemplo, en el sector bancario y financiero el mercado y las propias empresas reconocen firmas como Brigard & Urrutia con juristas como Carlos Fradique y Manuel Quinche; Dentons Cardenas & Cardenas Abogados, DLA Piper, Rodríguez Azuero-Contexto Legal, así como al exdirector de Regulación Financiera, Andrés Flórez, desde Esguerra Asesores. Sobresalen además nombres como los de Claudia Barrero (PPU), Mariana Posse, Jorge Torrado Angarita y Néstor Camilo Martínez (DLA Piper). En derecho de la competencia figuran firmas como Esguerra Asesores Jurídicos, con profesionales como Alfonso Esguerra. También se destacan el ex superintendente de Industria, Emilio José Archila, Gabriel Ibarra y José Miguel de la Calle, quienes son destacados en publicaciones internacionales como Chambers & Partners.

Fortalezas

Sanclemente Fernández: energía y recursos naturales.

Dentons Cardenas & Cardenas: minería.

Norton Rose: derecho minero.

DAC Beachxroft: seguros y reaseguros.

Baker & Mckenzie: marcas y patentes.

Lloreda Camacho: propiedad intelectual y ciencias biológicas.

Brigard & Castro: propiedad intelectual.

Araújo Ibarra: comercio exterior.

Ibarra Abogados: comercio internacional.

Alvarez Escandón Liévano (Aesca): laboral.

Godoy Córdoba: derecho laboral.

Arrieta Mantilla & Asociados: derecho público.

Philippi, Prietocarrizosa & Uría: inmobiliario.

Pinilla Gonzalez & Prieto: inmobiliario.

Llega la ‘uberización’ al sector legal

Legaltech: Transformación digital en el sector legal.

Los despachos de abogados avanzan ajenos a los cambios generados por las nuevas tecnologías. Sin embargo, algunas firmas han decidido apostar por estas ventajas digitales para rebajar los costes de facturación y aligerar las cargas de trabajo.

Discográficas, agencias de viajes, periódicos, taxistas. Muchos sectores han sufrido estragos a consecuencia de Internet, las aplicaciones móviles y la posibilidad de encontrar información gratuita por la que antes había que pagar. Los ingresos se han desplomado y las viejas industrias han tenido problemas para encontrar nuevos modelos de negocio.

Hay un sector, no obstante, que ha seguido adelante como si nunca se hubiera inventado la tecnología: los servicios legales. Las prácticas laborales de los abogados “no han cambiado mucho desde los tiempos de Charles Dickens”, señalan Richard y Daniel Susskind en su libro El futuro de las profesiones.

Los abogados siguen ofreciendo un asesoramiento personalizado con un elevado coste. Los socios que más ganan presiden firmas piramidales, y cobran enormes honorarios, mientras que los equipos de abogados júnior se ocupan de hacer el trabajo pesado, como buscar precedentes y redactar contratos.

¿Podría estar a punto de cambiar esta realidad? Muchos abogados desdeñan la idea de que su trabajo pueda llegar a ser desempeñado por una página de Internet o una app. Pero muchos ajenos a la profesión, y algunos que pertenecen a ella, están desarrollando las herramientas que creen que revolucionarán la práctica legal.

Precios prohibitivos

Existe un argumento de peso: pocas personas hoy en día pueden permitirse un abogado. El coste es prohibitivo, apunta Rosemary Martin, asesora legal de Vodafone: “Si las corporaciones pensamos que es caro, no puedo imaginar qué sucederá con las pequeñas empresas y los particulares”.

Los principales bufetes de Reino Unido y EEUU, los mercados legales más competitivos, han incrementado ostensiblemente sus honorarios. A mediados de la década de 1980 los socios de las mayores firmas de Londres cobraban entre 190 y 220 euros por hora, según un informe del gabinete de expertos Centre for Policy Studies. En 2015, la suma alcanzaba entre 975 y 1.070 euros la hora, horquilla que se prevé que rebase los 1.260 euros este año.

En EEUU en 2014, los socios de 74 bufetes disfrutaron de unos beneficios individuales superiores a los 885.000 euros. En los casos de Wachtell, Lipton y Rosen & Katz, los beneficios por socio ascendieron a 4,9 millones de euros, de acuerdo con American Lawyer.

Aunque muchos ven un problema en la disparidad entre lo que ganan los grandes abogados y lo que la mayoría puede permitirse pagar, otros lo consideran una oportunidad. La profesión legal, aseguran, está lista para la innovación. Los taxistas de Londres, al igual que los abogados, están muy preparados. El conocimiento de las calles de la ciudad requiere años de experiencia. Pero la profesión de los taxistas se ha visto afectada por Uber, la aplicación que ha inundado las carreteras de conductores baratos que utilizan la navegación por satélite. Según los críticos, algo similar les ocurrirá a los abogados.

NextLaw Labs, una empresa de tecnología legal respaldada por el bufete global Dentons, apoya a las start up de tecnología. Su primera inversión fue Ross Intelligence, una start up de Palo Alto lanzada hace un año por Jimoh Ovbiagele y Andrew Arruda. Ross utiliza el sistema de inteligencia artificial Watson de IBM para realizar parte de las labores de investigación desempeñadas por los abogados júnior.

¿Cómo funciona el sistema? Pongamos que eres una pequeña empresa, explica Arruda, y uno de tus clientes ha quebrado. Sospechas que hay uno o dos casos legales que te ayudarán a recuperar lo que te deben. Mientras que un abogado tendría que buscar los precedentes, tal vez empleando una palabra clave, la herramienta de Ross Intelligence estudia miles de documentos para encontrar lo que la compañía quiere.

El sistema Ross está en una fase inicial, como la mayoría de los productos que sus defensores esperan que transformen el negocio legal.

Empresa de cambio

“Es muy pronto”, señala Mark Harris, el consejero delegado de Axiom, que afirma ser uno de los mayores proveedores mundiales de servicios legales basados en la tecnología, entre cuyos clientes se incluyen la mitad de las compañías del FTSE 100 y el Fortune 100.

Harris es abogado. En los años 90 trabajó para Davis Polk & Wardwell, una importante firma estadounidense, y se dio cuenta de que algo no iba bien cuando un socio le pidió que preparase la factura de un cliente. Cuando añadió las horas que había invertido, se dio cuenta de que se le pedía al cliente que pagase su salario anual completo por un mes de trabajo. “Empecé a obsesionarme: ¿dónde va a parar el dinero?” Aparte de los beneficios de los socios, se destinaba a las obras de arte que colgaban de las paredes del bufete.

Los clientes no eran los únicos descontentos con la situación, explica. También lo estaban los abogados júnior. “Tenían la sensación de que trabajaban mucho, cobraban poco y no se les apreciaba”, señala. En el año 2000, él y sus amigos crearon Axiom para ofrecer servicios legales más baratos a compañías. Eliminaron costes haciendo que los abogados trabajasen en las instalaciones de clientes, desde casa o desde las oficinas de la compañía, similares a un almacén. Con los años, Axiom ha incrementado el uso de tecnología para dar servicio a los clientes.

Algunos productos están diseñados para ayudar a los departamentos legales internos a gestionar su trabajo con más eficiencia. Riverview Law, una compañía afincada al noroeste de Inglaterra, va a lanzar lo que denomina “asistentes virtuales”. Los abogados corporativos podrán utilizar estos sistemas para identificar, en un panel digital, las divisiones en las que se han producido los problemas, el perfil de riesgo de cualquier caso, quién trabaja en él y durante cuánto tiempo.

Pese a estar licenciado en Derecho, Karl Chapman, el consejero delegado de Riverview, nunca ha ejercido como abogado. Asegura que le sorprende la poca información que los letrados y los departamentos legales internos tienen sobre su trabajo, desde cuánto les cuesta a su prolongación en el tiempo. “La ausencia de información es realmente sorprendente. Los minoristas y otros negocios poseen datos reales sobre los que tomar decisiones”, indica.

La tecnología parece primitiva en comparación con lo sucedido en otras industrias. Pero los que creen en ella piensan que puede ir más allá de la digitalización de los procesos rutinarios y realizar el complejo trabajo que los abogados creen ser los únicos que pueden desempeñar.

Entonces, ¿se aproxima el sector a su momento Uber? Algunos desdeñan la idea. “La gente habla de ello desde que soy abogado”, comenta un letrado de Nueva York. “Lo creeré cuando lo vea”.

Aquellos que ocupan los puestos más altos de los despachos de mayor éxito encuentran pocos incentivos para el cambio. El sistema les ha venido bien. Como socios, distribuyen los beneficios entre ellos y tienen pocos alicientes para invertir en nuevas tecnologías.

Hay otras fuerzas que influyen a favor de la profesión jurídica tradicional. Desde la crisis financiera de 2007, la regulación ha aumentado. Y las compañías tienen miedo de hacer mal las cosas, por lo que siguen contratando servicios legales. Esta máxima se cumple sobre todo cuando entran en nuevos mercados.

Pero los clientes corporativos están exigiendo un cambio. Chapman asegura que los costes crecientes de los servicios legales hacen el sistema insostenible. “Los clientes empiezan a rebelarse”.

Chapman también apunta que muchos departamentos legales de las compañías ya han reducido costes. Martin pone como ejemplo a Vodafone, que ha negociado honorarios fijos con sus abogados, en lugar de aceptar la facturación por horas. El grupo de telecomunicaciones también ha rebajado el número de bufetes que emplea de 70 a 10. Martin cree que la tecnología puede ayudar a departamentos como el suyo a reducir aún más los costes.

Un mayor uso de la tecnología no sólo abaratará los servicios jurídicos, sino que eliminará parte de su aura de misterio. El objetivo, señala, debería ser “que las empresas y las personas realicen más tareas legales por su cuenta. Entonces dejaría de parecer especial”.